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Cómo hacer globos de cantoya o aerostáticos

El hombre es un animal que busca divertimentos. Sí, se cansa, usualmente, de la monotonía de la vida, de que todo surque el sendero del aburrimiento. Debe haber una diferencia, un mínimo de ludismo que saque una alegría en alguna parte, no importando la idea de la persona.

Una buena opción, que te recomendamos aquí, es hacer globos de cantolla o aerostáticos. Sencillos, alegres y garantía para pasar un buen momento. Por eso aquí te presentamos uun sensacional posteo para saber cómo realizarlos. Muchas de las ideas te encantarán ¡No te pierdas la nota!

Y siempre el sueño fue poder volar. Mirar a esos pájaros tan libres, tan inalcanzables, ciudadanos de rincones vedados e inhóspitos para el hombre. No se sabe cuál es la explicación del ser humano por hacerlo, si fue de algún modo alguna tacha narcicista por algo que le faltaba.

Por lo pronto, aquí no te haremos volar pero sí divertirte con algo cercano tal vez: realización de globos de cantoya y aerostáticos. Con similitudes, pero los primeros de origen chino, esgrimiendo determinado material y combustible.

En México, por ejemplo, se estila mucho para ciertas festividades, sobre todo año nuevo, desplegar estos curiosos globos como simbología de la llegada de flamante tiempo; en otros rincones del planeta sólo tiene la razón de ser en la diversión, en medio de una plétora de fuegos artificiales. Aquí, por lo pronto, te contamos cómo hacerlos. Verás que es muy sencillo y fácil, además de económico.

COMO HACER GLOBOS DE CANTOYA O AEROSTÁTICOS.

Una opción entretenida:

La primera opción que te proponemos es que efectúes un globo de seda. Sí, no es nada difícil. Tienes que tener un buen pedazo de seda ( 60 x 80 cm), tijeras, alfileres, goma de barra, limpiadores de pipa y una pequeña estufa.

Comenzamos pegando el papel de seda con la goma. Recordemos que debe tener un largo de 1, 5 metros lo que pegamos y hagamos lo mismo siete veces. Es como tener siete grandes hileras de papel (previamente cortadas, claro está).

Recuerda de llevarlo adelante correctamente, ya que si los papeles se sueltan el globo se rompe. Estamos, en este momento, a la altura de la formación del globo. Lo que queda es que esas filas estén más unidas ¿Cómo lo hacemos? Ahí es donde juegan su rol los alfileres que serán utilizados una vez que a aquellas le demos la forma idónea para que se parezca a un globo.

Cuando usamos los alfileres lo que formamos es como una especie de torbellino de papeles, pegados entre sí, cerrando cualquier intersticio de aire. Luego con la misma clase de papel, pero aparte, nos falta cerrar la parte de arriba de la estructura (no la de abajo, ya que ahí estará el combustible para que vuele). Aquella se cierra simplemente con una especie de círculo cortado en forma prolija, respetando las dimensiones de nuestro globo.

Para ser más gráficos, esa tapa es necesaria, sino nuestro pequeño o gran amigo estaría sin cabeza. Recordemos que es importante no dejar ninguna hendidura no sólo para que el viento no lo rompa, sino porque la misma llama puede acrecentarse más de lo que queremos, por acción del aire súbito, y quemar nuestro globo antes de tiempo.

Bueno, hasta aquí todo bien. Pero necesitamos emplazar los limpiadores de pipa. Por ahora tenemos una estructura con una base abierta, más pequeña que arriba ( cerrada por el círculo), pero no tenemos el esqueleto del globo. Es decir, se puede deshilachar en cualquier momento.

Si no tienes el objeto nombrado, alambres vienen bien ( de 60 centímetros). Tanto unos, como en su defecto los otros, deben estar a 3 centímetros del borde abierto.

El toque final

Bueno, ya tenemos un hermoso globo, pero sería un despropósito haber gastado tanto tiempo en vano. Por eso, es una sugerencia sabia decirte que revises toda la estructura, porque una mínima rajadura puede hacer tus sueños de surcar los cielos con tu invención añicos.

Una vez lograda una eximia inspección, si quieres emplazar algún decorado al globo, dedicatoria, logo o nombre, es válido. Sin embargo, no abusemos de añadidos que den un peso abusivo a nuestro amigo aerostático.

Ahora lo único que nos queda es darle ese impulso.

Acá observamos una diferencia crucial con la cantoya, que después te contaremos. Pero vamos paso a paso ¿Qué energía necesitamos o mejor dicho, artefacto para hacerlo volar?  No es una mala opción, sobre la base y a cierta distancia para no quemar el papel, usar esas escuetas estufas de campamento o incluso un secador de pelo.

Veremos poco a poco que la presión se exacerba en el globo. Cuando la tensión es máxima es hora de soltar. Si el día es templado y exiguo en viento los resultados serán más positivos.

  

La opción de Cantoya

Son muy tradicionales porque se los vislumbran en las bodas y en los días de los muertos, como representación de la ascensión de las almas.

Sin embargo, no son complicados de hacer.

En rigor de verdad, son una simple variante de un globo normal, ya que el vocablo Cantoya viene de un aeronauta mexicano y no porque tenga alguna preparación o material específico.

Pero vamos a poner manos a la obra, porque vas a divisar, querido lector, que hay algunas diferencias en este caso. En primer lugar, el papel puede ser de calca, mantequilla o de cometa, algo que lo hace muy dúctil pero con la resistencia necesaria.

Con una tijera en forma pulcra (con regla de por medio) es necesario cortar cuatro perfectos pliegos. Una vez obtenido aquello, pégalos y veras que formas un cuadrado o rectángulo. 

La parte de arriba debe ser tapada, en este caso con un cuadrado menos; pero la parte de abajo, la que queda abierta, debe ser arreglada gracias a un aro de bambú, que puedes adherir al papel con cualquier pegamento.

Lo que nos falta es el tan ansiado combustible y aquí seguimos con el juego de diferencias. Primero agarra tu sartén y derrite en ellas dos o tres velas. Una vez logrado eso, con el aceite que queda deben ser embebidas algunas servilletas de papel.

Con alambres, en la misma base, crea una estructura en forma de X para sujetar el papel mojado en vela. Sí, si el alambre es delgado mejor. Con los restos de papel que te quedaron, en forma de tiras, puedes crear estabilizadores. Prendes la servilleta con fósforos o encendedores y a volar.

Lo interesante de esta clase de globos es que vuelan lo que dura el aceite en extinguirse con el papel, aunque el viento puede ser un facto decisivo.

En ese sentido, la opción previa demuestra menos tiempo de permanencia en el aire; la segunda, en cambio, dura un poco más, hasta que por carencia de combustible cae el globo, todo quemado ya que la llama sigue su curso y se extiende.

No es la primera vez que estos tipos de globos generan incendios, así que tener cuidado sobre todo su utilización en el verano.

Aquí te dimos unas buenas opciones para que produzcas tus propios globos caseros.

De manera sencilla y con un poco de ingenio todo se puede. Esperamos que te haya gustado la nota y te sea de ayuda en tamaña empresa.

 

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